Soy parte de esas personas que cree que caminar bajo la lluvia es lindo. Más que "lindo" creo que es algo que me ayuda a pensar. Nada se compara a que te agarre un chaparrón desprevenida, sin paraguas, sin abrigo. Que un baldazo de agua fría te caiga encima y te haga despertar a realidad. Porque siendo sinceros, pocos están profundamente adentrados en la realidad. Vamos por ahí, pensando miles de cosas y al mismo tiempo pensando en nada. Yo diría que la lluvia es algo... reveladora. Te hace respirar de una forma distinta, te libera, te llena de energía y te hace sentir que no estas vacía,te protege. La lluvia desintoxica. Debajo de la lluvia puedes reír, y puedes llorar, hacerlo es una forma natural de conectarse con uno mismo. Y nada más importa cuando caminas bajo la lluvia. No importa si te miran raro, no importa si estas empapada o si te vas a enfermar. No todos ven los días lluviosos de esta forma. Para la mayoría un día gris, es equivalente a la tristeza. Un día nublado, no les permite ser felices, los bajonea, los deprime y frustra sus planes. Pero para mi, es.. crecer, SI crecer. Con cada día de tormenta, yo crezco, tomo decisiones, reflexiono y sigo adelante. Y no voy a mentir, también me pongo triste a veces con los días grises, pero luego recuerdo que después de toda tormenta, siempre, pero siempre sale el sol. Y es así, el sol siempre vuelve a iluminarnos.

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