Y mientras todos cuentan como cumplieron sus metas de estudio, de trabajo,proyectos de lo que sea, yo me doy cuenta que este año mi única meta fue la supervivencia a la vida misma. Experimente el dolor, el dolor real. Ese que te estruja el corazón, y que no quiere salir de vos. Ese que lo compartís con la gente que te ama y amas, y que lo ves en los ojos de quienes están en la misma que. Y es una sensación que nunca me la voy a sacar de encima, porque fue doble. Porque cuando estaba tratando de entender las cosas, me tiraron con una bolsa de arena , nos tiraron una bolsa de arena encima y nos dejaron en el suelo. Y creo fue la primera vez que estuve totalmente en la realidad, la primera vez que ya no me importaba un carajo de mi, la primera vez que me sentí sin Fe, sin esperanza y sin ganas. Pero después, me di cuenta que no es así. Que la vida nos va a tirar abajo miles de veces, y ahí pone a prueba nuestra fuerza de vida para salir adelante.
Concretamente fue un año de mierda, pero que me mostró muchas cosas. Que hay parte de mi familia que no merece se llamada así, que tengo amigas de oro que siempre trataron de no dejarme caer, y que doy la vida por mis viejos, que me enseñaron lo que es la lucha. Que doy la vida por mis abuelos, los que están físicamente y los que no.
Y descubrí cual es la parte más dolorosa de crecer; ver partir a quienes te vieron llegar y te acompañaron en los rumbos que te da la vida..