Estoy tirada en la cama, me duele la mitad de la cara y no puedo hablar. Entonces, me pongo a pensar, mientras miro un punto fijo en la pared... Que enferma soy con ciertas cosas, maniosa, rutinaria.
No puedo tomar té en una taza que dice CAFÉ, no puedo. No puedo desayunar o merendar en una taza que no sea la mía (en casa).
Cuando empiezo la rutina, no me gusta no respetar horarios, no puedo tardar más de lo normal en bañarme, ni pasarme de hora cuando me tengo que cambiar antes de salir.
Para limpiar los platos todo tiene un orden, NADA que no sea una bandeja puede estar en la bacha, los vasos se lavan primero, los cubiertos segundos, en tercer lugar los platos y después todo lo demás.
En la noche, las ventanas de mi cuarto no pueden quedar abiertas y la persiana tiene que estar hiper baja, las ventanas del lavadero igual. No puedo estar a oscuras, por ende la tele vive prendida y en silencio. No puedo dormirme sin antes mirar a puerta y asegurarme que nada hay ahí, cual nena de 4 años.
Me gusta comer siempre del mismo lado de la mesa y usar mantel azul.
Uso sólo un tipo de cuchara chica, la que no es tan profunda. Y una cucharita que era de mi abuela para la mermelada. Me gusta desayunar los domingos en lo de mi abuelo, mate cocido con pan, porque cuando lo hago vuelvo a tener 6 años de nuevo. Y ahi, en esa casa uso el mismo vaso desde hace 21 años.
No me gusta ir al médico - cualquiera que sea - sola. Siempre le digo a mi vieja que vaya conmigo.
Odio las películas con final feliz, me gusta cuando son trágicas, al igual que los libros. Historias de amor que siempre tienen trabas y que terminan con la muerte de alguno de los enamorados.


